1. Entregas constantes y retrasadas
¿Cómo te afecta? Las entregas no se realizan en el plazo acordado. El proveedor no comunica de manera proactiva los problemas de entrega. Tienes que hacer seguimientos frecuentes para obtener una actualización sobre tus pedidos.
2. Calidad inconsistente de los productos ¿Cómo te afecta? Los productos tienen defectos frecuentes o no cumplen con los estándares de calidad establecidos. Hay un aumento en la cantidad de devoluciones o reclamaciones relacionadas con defectos de calidad. Los costos de mantenimiento de las herramientas han aumentado debido a su baja durabilidad.
3. Falta de soporte y servicio al cliente ¿Cómo te afecta? No obtienes respuestas a tus correos electrónicos o llamadas en un plazo razonable. El soporte que recibes no es personalizado ni efectivo. Tienes que esperar demasiado tiempo para que se resuelvan problemas críticos.
4. Precios poco competitivos o injustificados ¿Cómo te afecta? Los precios aumentan sin previo aviso o justificación. Los precios no son competitivos en comparación con otros proveedores del mercado. A pesar de los aumentos de precios, la calidad y el servicio siguen siendo inferiores.
5. Falta de innovación o adaptación a nuevas tecnologías ¿Cómo te afecta? El proveedor no ofrece productos actualizados o con tecnologías emergentes. No hay un esfuerzo por mejorar o innovar en los productos y servicios. La calidad de los productos se ha estancado y no se está adaptando a las necesidades cambiantes de tu empresa.